Viva México
15 de septiembre de 2017, por la mañana me encuentro
caminando por las calles del centro de Puebla, es como cualquier otro día las
casas sin adornos, los puestos sin banderas, comienzo a creer que me he
equivocado de fecha, hace dos años recuerdo que por esta fechas y un poco
antes, se veían adornos por todas partes, el espíritu de independencia, el
orgullo de pertenecer a México se veía plasmado en todos lados.
Me adentro aún más al zócalo de puebla con la
esperanza de ver más que calles, en efecto, el zócalo está lleno de adornos, a
pesar de que son las 12:30 de la tarde y el grito comenzará a las 10 de la noche, esta es mi gente la que
celebra por las calles con el rostro pintado de tres colores.
Justo al lado de la fuente del zócalo veo que han
instalado un escenario, no sé bien quién se presentará, pero la gente ya
comienza a llegar a los primeros eventos del día. Ahora estoy presenciando un
baile folclórico de niños de aproximadamente 10 años. Entre el público encuentro
niñas peinadas de trenzas vestidas con
trajes típicos, portándolos con orgullo, hombres con pelucas tricolor y mujeres
con playeras verdes blancas o rojas.
Me dispongo a buscar algo de comer pues ya son las
2:00 de la tarde, camino entre los puestos, huele a México, observo puestos de
chalupas, cemitas, elotes, buñuelos, tacos, estas fechas son de las más difíciles
pues uno no puede elegir comer solo algo. He decidido comer sólo un elote para
poder aguantar la cena en la noche.
Aún tengo presupuesto por eso he decidido ir a uno
de los característicos puestos ambulantes, estoy en uno de esos puestos en los que venden
las famosas crayolas tricolor, pelucas con peinados extraños afros y punks, también
hay espuma, y huevos de confeti, cuetes, y todo lo necesario para una divertida
celebración. He comprado una espuma y dos bolsas de brujitas.
Sigo entre los puestos y ahora he decidido jugar uno
de básquet, que consiste en meter tres veces el balón en la canasta, quiero
ganar uno de los premios, me ha gustado un oso de peluche enorme, pero lo único
que logro obtener es una alcancía.
Son las 6:00 de la tarde comienza a obscurecer y las
luces de los adornos comienzan a iluminar la ciudad, las personas comienzan a
llegar, ya hay poco espacio para caminar, he decidido regresar a casa para
cenar con mi familia.
Son las 8:00 de la noche mi mamá prepara chalupas y
mi papá pelonas, tengo mucha hambre pero espero a que todo esté listo, por cierto,
me he dado cuenta que también esta fecha reúne a las familias.
Son las 9:00 de la noche estoy esperando a que todo esté
listo y todos estén en la mesa, para hacer un poco de tiempo reviso mi
teléfono, checo un par de noticias, otro feminicidio, lo comento con mi madre,
me siento indignada, me levanto de la mesa, no he probado un solo bocado, “viva
México”.



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